Así murió la reina de la música

La trágica muerte de Celia Cruz

Celia Cruz

¡Azúcarrrr!, acuñó el grito la Guarachera mayor, Celia Cruz, difundiéndolo por el mundo. La reina del tumbao trascendió generaciones y hoy la bailan jóvenes y adultos que la gozan y la cantan cuando le escuchan La vida es un carnaval, y convierten la fiesta en un frenesí de alegría a ritmo de salsa y de rumba caliente.

Sin embargo, esta cantante cubana que salió de su patria y prometió no volver a ella mientras Fidel Castro ostentara el poder, partió a la vida eterna un 16 de julio de 2003 a consecuencia de cáncer. Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso, su nombre completo, nacida en La Habana el 21 de octubre de 1925, había sido diagnosticada meses antes con un quiste en el seno que resultó maligno; posteriormente se le detectó un tumor en el cerebro, lo que finalmente la llevó a la tumba.

La trágica muerte de Celia Cruz  

Paseó su canto por diversos escenarios y fue gran amiga de México, incluso llegó a interpretar muy a su estilo las canciones de Los Beatles y formó parte de las legendarias Estrellas de Fania, en Nueva York, que dieron origen a la salsa mezclando el jazz y la música afroantillana. Su marido, el trompetista Pedro Knight, casado con ella desde 1963, estaba a su lado cuando Celia exhaló su último suspiro. La bullanguera mujer que inició su carrera en 1948 recibió homenaje póstumo en Miami, conocida como la “pequeña Habana” por la gran concentración de cubanos exiliados que ahí radican.

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Celia Cruz

En aquel 1948 se integró como cantante al grupo de bailarinas Las mulatas de fuego, grabando posteriormente sus primeros discos de 78 revoluciones en Venezuela. No obstante, Celia debutó con la Sonora Matancera dos años más tarde, formando parte de la época de oro de esta agrupación musical originaria de Matanzas, Cuba; la misma que inspiró en México la creación de la Sonora Santanera, en Santa Ana, Tabasco.

El legado de Celia Cruz a casi 10 años de su muerte

Con la Matancera en principio no era aceptada debido a que se creía que las mujeres no vendían discos; pero la terquedad de Rogelio Martínez, director de la orquesta, pudo más y Celia Cruz grabó con ellos sus clásicos Burundanga, El yerberito moderno y Tu voz, entre otros, mismos que en la actualidad continúan escuchándose.

Sus restos reposan en el cementerio Woodlawn, en el Bronx de NY.