Fueron una pareja icónica pero realmente tóxica

Enrique Guzmán y Silvia Pinal: un repaso a su tormentosa relación

¿Cuál es la canción de ‘Mujer, casos de la vida real’? 

Enrique Guzmán y Silvia Pinal pasaron a la historia como una de las parejas más poderosas del mundo del entretenimiento, sin embargo en la vida real no fue tan glamorosa como parecía.

Es imposible no pensar en Silvia Pinal y Enrique Guzmán como íconos de la industria del entretenimiento en México. Su relación era vista como perfecta ante la mirada del público y tanto las fotografías como su programa en conjunto Silvia y Enrique mostraban una relación idílica que distaba mucho de la realidad.

Enrique Guzmán y Silvia Pinal: un repaso a su tormentosa relación

La pareja comenzó una relación en 1967 y ese mismo año se casaron siendo el tercer matrimonio de Pinal. En 1968 recibieron a Alejandra Guzmán, la cual fue presentada a los dos meses en su programa de variedades y al año siguiente nació Luis Enrique. Según cuenta Silvia en su autobiografía Esta soy yo, los primeros años de matrimonio fueron perfectos, como una luna de miel extendida llena de felicidad.

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Silvia Pinal en 1949

Pero los problemas no tardarían en llegar. Todo comenzó con comentarios agresivos y violencia verbal ya que Enrique era un hombre demasiado celoso y la carrera de Silvia la hacía estar rodeada de actores apuestos. Además fue en esa época en donde comenzaron a haber numerosos episodios de infidelidades de parte de Enrique que hacían la relación muy complicada.

La violencia fue escalando al grado de involucrar golpes, que como comenta Silvia Pinal, comenzaron con empujones, manotazos, bofetadas, hasta golpizas verdaderamente fuertes. A pesar de saber que la relación ya no tenía un futuro y que debía terminar, Silvia tenía miedo de la posible reacción de Enrique por lo que decidió enfocarse en sus hijos y su trabajo además de asistir a terapia.

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Enrique Guzmán en 2012

El momento más álgido de la tortuosa y violenta relación llegaría en 1976 cuando tras una discusión Enrique sacó una pistola. Después de amenazarla con ella e incluso gritarle que le disparara y lo matara, el arma se disparó rozando a Pinal con la bala. Ella solicitó el divorcio por violencia intrafamiliar, y finalmente consiguió la custodia de sus dos hijos.

A pesar de la pesadilla que fue su matrimonio de 9 años, con el tiempo las heridas sanaron y ambos mantuvieron una relación respetuosa y de constante comunicación por sus hijos y nietos. Apenas este año se vieron juntos en el bautizo de su único nieto.